lunes, 5 de octubre de 2015

Mi tregua con una canción de amor

Las señales suelen estar presentes , sólo basta abrir los ojos para darse cuenta de los momentos mágicos a cada instante, la magia se manifiesta desde el momento en que se nos regala un amanecer, el color de la vida, el caer de las hojas en otoño, el enamorarte de todo, incluso de una canción... Una canción que puede marcarte, que puede elevarte al cielo si la escuchas con alguien que juras amar por la eternidad y esa misma canción puede derrumbar tu mundo color de rosa, si ese gran amor ha sufrido una fractura o no soportó el temblor. Creo que todos tenemos una canción con una historia, en este caso romántica, quizá la mas extraña, quizá la mas común que deja de serlo cuando te la apropias y aunque suene en China, México o la India sabes que por derecho divino es tuya, de los dos, por que los perseguirá mientras existan y siempre evocará al momento bueno o malo de lo vivido con esa persona. 

Hace un tiempo estabamos juntos, nos amábamos y nada parecía nublar nuestro amor. Un amor que vino de  una sola frase, que vino de la nada dando un todo, un amor tan fugaz como una estrella y tan inolvidable como una lluvia de ellas, un amor que nos hacia bailar, soñar, re inventar, un amor que al parecer que se marchitaba, al verse cada uno en un punto cardinal diferente, revivía al escuchar esa tonada en algún lugar, cada quien en su sitio pero unidos por esa canción en todas sus presentaciones, con un sax, con una orquesta, con un anciano tarareando a lo lejos, con un silbido... con lo que fuera y otra vez el idilio volvía a empezar.


Nos cantamos al teléfono, ¿Desafinado? ¡Qué importa! El amor que nos unía en cada frase de esas letras, nuestras letras, nuestra historia. Nuestra canción maquillaba cualquier imperfección, hasta las mariposas que salían de mi boca bailaban conmigo de la emoción.


¿Después qué pasó? el miedo, la rutina, los cambios, los demonios internos que te evitan caer para que no veas que hay un campo de amapolas esperando abrazarte. Las llamadas fueron distantes, las señales desvanecian y la canción al principio parecía que se estaba ahogando y suplicaba no dejarla morir, dolía, era casi insoportable poderla oír, después vino la indiferencia, escucharla y decirle "no me importas mas", incluso por decisión propia puedo escogerla en mi playlist y  cantarla, demostrarle a esa canción que era una mas, una del montón, común y hasta fea. Pero después las señales volvían apareciendo la dichosa canción sin pedirla, anunciando que el llamaría, oyéndola en una fecha especial, de aquellas cuando tantas promesas había y ahora era peor entre lagrimas y risas ¡Ella me enloquecía! Así que hicimos una tregua: Yo aceptaba que era imposible borrarla, que siempre sonaría hasta en mis pensamientos y que si, aunque me costara trabajo aceptarlo era parte de mi vida y que debia agradecerle cada emoción que ha generado en mi y ella se comprometía a regalarle momentos hermosos a mas personas como en su tiempo lo hizo conmigo, a ser discreta y no hacerme llorar sin motivo aparente y a no abandonarlo a el, el compromiso mas fuerte de esa canción hacia mi fue prometer que el nunca me olvidaría, por que cada que la escuchara solo yo podía llegar a su mente y corazón...


FabiolA RodeA


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